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viernes, 25 de marzo de 2016

Camerún. Infancia. Mujeres.

Estaban tan zerca a la vez que tan lejos…

Tan zerca de ellos mismos…

Tan lejos del agua potable, de esa agua que sale del grifo.

Tan zerca de las sonrisas verdaderas y de esa felicidad sin necesidad de aparentar.

Tan lejos de la contaminación global de la ciudad.

Tan zerca de la vida natural; de las playas, de los desiertos, de las montañas, de las selvas y las sabanas; y de esos animales bellos y salvajes que por esas tierras de oro andan.

Tan lejos de una infancia promocionada por la educación de los colegios; tan lejos de un simple lapicero. Pero también lejos de ese “cáncer” de las PlayStations y los juegos de ordenador, tan lejos de desperdiciar la tarde entera frente al televisor.

Y tan zerca de jugar con la imaginación, con sus amigos, de correr libres por los campos. Pero también zerca de una madurez precoz pues en casa todos ayudan por una vida mejor, allí no es ‘mamá’ o ‘papá’ el que hace todo por ti, ellos desde pequeños aprenden a vestirse, a colaborar con su familia y la vecindad. Y las mujeres son grandes guerreras pues luchan por sus derechos, por la educación de sus hijos y el bienestar de sus maridos. Se encargan de la casa, de la comida, del agua y de la leña… Luchan por aprender, luchan por saber, luchan por una vida mejor, en la que no se tengan que preocupar por el qué comerán. Y aunque tengan miedo, cada vez, poco a poco quieren dar la cara con más fuerza y que los hombres también las tengan a ellas en cuenta.

Viven lejos de una buena sanidad donde los medicamentos no les falten, donde haya remedio para todas las enfermedades; donde la higiene no sea un grave problema.

Pero viven zerca de la belleza real, de esa belleza que no necesita un espejo, seguir una moda o preocuparse del qué dirán. Su belleza natural.

Están lejos del materialismo, de la riqueza, del narcisismo. Lejos de acumular juguetes con los que nunca se juega, lejos de coleccionar millones de zapatos, bolsos y perfumes que ni siquiera te echas, pues todos los reservas, para un ‘momento especial’ un momento que según tus estándares nunca va a llegar…

Escuchan de zerca el cantar de la vida, la música de los tambores de la tierra; y la acompañan con las danzas de los ritos y ceremonias que en su poblado se celebran.

Viven lejos de un sueldo, de la riqueza del mercado del dinero y la política del empleo digno.

Pero a la vez, viven tan zerca de ellos mismos…

Tan Zerca... y tan Lejos…

...

- ¿Eso es lo que viste y viviste en Camerún? Y ¿Por qué no te quedaste allí?

- Eso es lo que en realidad te venía a decir... Ya tengo hechas las maletas, me voy, me vuelvo allí donde la humanidad humana todavía es real y de momento no está oxidada por esa sociedad que nos quiere manejar y no nos deja ni pensar con libertad. Siento que es allí donde me necesitan en estos momentos; necesitan personas que sean conscientes de lo que pasa en el mundo y que de alguna manera quieran ayudar a la vez que ser ayudados, pues aquí todo el mundo quiere respirar libertad. 

- Pues corre, no te detengas... no dejes que nadie te frene tu carrera. Y no te preocupes que aunque te vaya lejos, se que siempre te voy a tener zerca…

Dedicado a Zerca y Lejos, esa ONG que no para de correr por un mundo más justo.



1 comentario:

  1. Impresionante. Uno de mis favoritos. Este lo tengo que imprimir.

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